De un entrenador para entrenadores Aletea

Enseñanza y metodología


"PERDERLA MIL VECES"

 
En iniciación, con el cambio de reglas se está viendo, cada vez más, que los porteros agarran el balón en juego y sacan con el pie, al estilo del fútbol, poniendo el balón cerca de la portería rival. 

Si ya con la posibilidad de que pasen de media pista con la mano, el juego pierde calidad y se deja de trabajar fundamentos, al incorporar esto, todavía nos reforzamos en no enseñar a jugar.

Bajo mi punto de vista, debemos de evitar situaciones que, si bien es verdad, nos van a ayudar a conseguir resultados en base, son muy perjudiciales para la formación. Al final, ni enseñamos a jugar, a fintar para recibir, a controlar y pasar, a regatear, a salir con apoyos cortos, ni siquiera nuestro portero está trabajando un saque que vaya a tener transferencia en el futuro.

Ni que decir tiene que, lo correcto formativamente es prohibir esa acción de nuestro portero, obligarle a sacar en corto , evitando tambien el saque largo con la mano, que empobrece el juego y normalmente hace que deformen su técnica para llegar lejos.

Vamos a perder el balón en creación muchísimas veces, pero eso es parte del proceso formativo, tienen que perderla mil veces para ser capaces de hacerlo. Ganar en base es formar, no meter más goles que el rival.




"EXPERIENCIA NO ES LO QUE TE SUCEDE, SINO LO QUE HACES CON ELLO"

  

 

¿Se aprende más de las derrotas que de las victorias? Ésta es una frase bastante escuchada y con la que para nada estoy de acuerdo. 

Es una cuestión de hábitos y de filosofía. Evidentemente, si el día que ganas te vas contento y das por hecho que todo te ha salido perfecto, sin analizar absolutamente nada, mientras que el día que pierdes ves treinta veces el partido, claro que se cumple. Creo que estamos de acuerdo en que esto no es lo correcto.

Se trata de desarrollar una cultura crítica, analítica, donde tengamos la rutina de siempre analizar que ha pasado, sacar aspectos positivos y negativos, ver qué hice y qué debería de haber hecho. De esta forma el día que nos vuelva a ocurrir algo similar tendremos la solución razonada que hemos buscado a posteriori en la cabeza y no volveremos a realizar la misma que la primera vez. Si no somos capaces de hacer esto, nos puede pasar cien veces lo mismo, que la experiencia que acumulamos es la misma que si nos hubiese pasado una. 

Dos consejos: acabada la sesión, analizar y ver qué ha salido bien, qué es mejorable y qué hay que cambiar.  Acabado el partido, una rutina de análisis sobre éste, independientemente del resultado. Muchas veces, "los resultados no nos dejan ver el bosque".



RUTINA DEL CAMBIO DE TAREA

 


Habíamos hablado de la importancia de establecer rutinas en nuestras sesiones, de modo que ayuden al buen funcionamiento de éstas, manteniendo un cierto orden y ayudando a que el trabajo sea rápido y optimicemos el tiempo.

Os adjunto un enlace a un vídeo de un cambio de tarea de Torrejón. No es el mejor, es muy mejorable pero os puede servir para haceros una idea de un modelo más o menos válido.

Observad que, por norma, la tarea acaba, los jugadores se sientan y beben, hacemos un pequeño feedback sobre la tarea anterior, explicamos rápidamente la tarea siguiente ("explicaciones claras, cortas y sencillas") y rápidamente, en menos de tres minutos, estamos jugando ya la siguiente tarea tras marcar quienes empiezan en pista y quienes descansan.

Lo importante no es tener esta u otra rutina, si no tener una standard, que los jugadores conozcan y respeten y que nos sirva para funcionar rápido.

 


 

LAS FILAS EN EL ENTRENAMIENTO DE BASE

Muchas veces por organización de la sesión, porque ayudan a que todo parezca mucho más ordenado y sencillo de controlar nos cansamos de ver interminables filas en los entrenamientos de los pequeños y no tan pequeños.

En nuestra forma de entender el entrenamiento debemos evitar las filasya que los niños que se encuentran en ellas no están trabajando si no mirando como lo hace un compañero. 
Cuando nos encontramos filas largas vemos que realizan una acción y están parados  hasta que realizan otra, con lo que estamos dejando de aprovechar gran parte del poco tiempo de entrenamiento del que disponemos.

Buscar situaciones para tareas analíticas con un balón por jugador o un balón por parejas, donde los niños esténejecutando continuamente o bien, de hacer filas hacerlas muy cortas, máximo tres niños que ejecutan rápidamente, realizando varias postas al mismo tiempo repartiendo a los jugadores, son algunas de las múltiples opciones que tenemos para evitar esas interminables filas kilométricas que hacen aburrido y poco efectivo el entrenamiento. 

Al final todo se reduce a evitar la comodidad como entrenadores y forzarnos a diseñar tareas atractivas y donde el niño esté continuamente interactuando con el balón y los compañeros evitando los tiempos muertos y no aprovechados.
 

 
"Aprender va de equivocarse"
 

Supongo que por un motivo social, porque el error está mal visto y se considera un fracaso, o por propia autoestima, somos muy reticentes a dejar que la gente se equivoque. 
Continuamente enseñamos al jugador a no fallar, "pasa aquí", "no te la juegues de último", etc...y así ¿cómo creamos jugadores que arriesguen? ¿quién nos rompe el guión?

El error es una de las bases de nuestro aprendizaje, nos tenemos que equivocar para progresar, y el día que entendemos eso y que hacemos que los jugadores lo entiendan, nos quitamos una gran losa de encima, ganamos esa confianza necesaria para intentar cosas, porque sabemos que toda decisión que se tome con la mejor intención y tratando de hacerlo lo mejor posible, poniendo todo de nuestra parte, nunca es un fracaso.

Hablamos de jugadores y hablamos de técnicos. ¡lo que nos cuesta delegar! Es una cuestión de filosofía, de confianza en los demás y de querer formar, de proponer ese punto de valentía para intentar cosas, para permitir que un entrenador se equivoque diseñando una sesión que no sale o para permitir que los jugadores decidan e intenten cosas, ya sea regateando cuando tocaba pasar o pasando cuando tocaba regatear. Fomentar que hagamos lo que hagamos, si dimos el 100% nunca es un fracaso, relexionamos sobre ello y tratamos de mejorarlo, haya entrado o no la pelotita.

La clave es entender que el error es parte del proceso de aprendizaje, necesario y paso ineludible para progresar. ¡Dejad que la gente se equivoque y equivocaos sin miedo!


ENTRENAR EN POSITIVO

 


Cuando entrenamos no sólo estamos enseñando el juego, si no que también estamos tratando con unos jugadores a los que tenemos que llegar y probablemente, éste sea uno de los aspectos más determinantes de nuestro trabajo.

Crear un ambiente positivo de trabajo, donde prime la alegría, la ilusión y las ganas de trabajar, empieza por laactitud que muestra el entrenador. No podemos exigir energía y alegría a los jugadores si nosotros trasmitimos apatía, poco interés o tristeza.

Entrenar en un ambiente alegre, trasmiendo ilusión por lo que hacemos, donde prime el refuerzo sobre el castigo y donde se resalten las cosas que hacemos bien, sin dejar de exigir, corrigiendo los defectos pero confiando plenamente en que se van a corregir, trasmitirá esto a los jugadores y nos ayudará a conseguir un actitud adecuada. 

En base, esta forma de encarar el entrenamiento fomentará, junto con otros recursos importantes, el gusto por el deporte y la ganas de volver a entrenar y a aprender al día siguiente.

No somos partidarios de modelos de dirección de equipos basados en el reproche, el castigo y la autoridad. Al final generamos jugadores sin confianza, con miedo a fallar y conseguimos "quemar" al jugador, que acabará sin hacernos caso.

Pedagógicamente está demostrado que un ambiente agradable favorece los procesos de enseñanza-aprendizaje, y esto es igual de válido para las matemáticas que para el fútbol sala.



"LA ESTRATEGIA EN BASE"

 

He leído hace poco un twit en la cuenta de Jesús Candelas que decía : "Si os pasáis horas preparando acciones de balón parado, luego no os llenéis la boca diciendo que lo importante en formación no es el resultado"

Queda todo dicho. Hablamos de formar en base y de que el resultado no importa y trabajamos la estrategia, cuyo fin último es el gol, es ganar. Tienes dos horas a la semana con tu equipo benjamín y pierdes, y digo pierdes no inviertes, diez o quince minutos sino más, en trabajar algo que formativamente no va a aportar nada al niño, pero igual te hace ganar...

En base, la estrategia no debe tener ningún peso en el trabajo semanal , no hay ni que tocarla como mínimo hasta la categoría infantil o cadete, y aquí de formas muy simples, basada en conceptos.

Esto no quiere decir que no tengamos pautas y nuestro equipo no tenga orden, pero perfectamente podemos utilizar los principios que trabajamos en el resto del juego y aplicarlos al balón parado.

 En defensa, si utilizas la defensa individual, puedes mantenerla perfectamente y corregir fundamentos, tales como la orientación, la posición defensiva, el dominio del espacio, etc... lo que trabajas para el juego te vale para la estrategia. 

En ataque es lo mismo, trabajar la finta, la coordinación del sacador y el finalizador, la posición corporal, la interpretación de la defensa, etc... No soy partidario de posicionamientos ni movimientos prefabricados, decidle al niño que fije a su defensor, que finte, que genere espacios libres para los compañeros, que busque espacios que generaron sus compañeros, etc...

Al final llegamos a rendimiento y la efectividad de los movimientos que trabajamos no la marca la calidad de éstos, sino los fundamentos que manejan los jugadores.

Utilizar el tiempo en lo que realmente forma al jugador es clave, volver a los fundamentos y trabajar eso hará mejores jugadores, y si en base hacemos mejores jugadores,  significa que somos mejores entrenadores, aunque quedemos últimos.




"EL PORTERO JUGADOR Y LA BASE"


 
Con la disputa de la Euro Futsal 2016 ha vuelto a surgir la polémica sobre los beneficios o no del 5x4 a nuestro deporte. A mí personalmente es algo que no me gusta, que convierte nuestro juego en otro totalmente diferente y que resta muchísimo espectáculo, creando una situación estática y lenta.

Evidentemente, en rendimiento, es totalmente lícito su uso, todos lo entrenamos y tratamos de sacar partida porque está en el reglamento. Otra cosa es la conveniencia o no de las reglas, pero ese es otro debate, o más que debate, es otra lucha de los que disfrutamos el fútbol sala con los que le da lo mismo, o hasta le molesta.

Uno de los grandes problemas de todo esto, es que los entrenadores de base lo ven y en muchos casos, lo trabajan. Cada vez vemos más equipos de base jugando y entrenando de 5. Aquí el grandísimo error está en que no enseñamos a jugar. Lógicamente es posible que hasta ganemos partidos, pero eso es algo que nos debería de dar igual, que no tiene ninguna importancia y que nos lastra muchísimo comparado con el tiempo que perdemos de mostrar nuestro deporte al niño. Estamos dejando de formar.

Los fundamentos y objetivos de la táctica ofensiva se basan en crear, ocupar y aprovechar espacios. Esto es la clave de nuestro juego de ataque, del nuestro y del de la mayoría de los deportes colectivos de colaboración-oposición, no es algo que nos hayamos inventado nosotros. Tenemos que tratar de generar ventajas, enseñando al niño desde lo más próximo a él, desde sacar ventaja con respecto a su par en el juego de uno ofensivo, hasta ir poco a poco introduciendo los fundamentos del juego colectivo, del juego de dos, de tres y de la táctica de equipo.
Pero, ¿qué espacio tengo que crear, ocupar y aprovechar en el juego de cinco? Ya partimos de una superioridad dada  y estática, alejada de los fundamentos de nuestro juego.

Por otro lado, cualquier formador formado, valga la redundancia, sea del deporte colectivo que sea, entiende que, basándonos en aspectos de desarrollo psicomotríz, las estructuras de muchos jugadores son muchos menos formativas a edades tempranas que las estructuras pequeñas. Es decir, que se enseña mejor el juego y más rápido jugando 2x2 en un espacio reducido que 4x4 en 40x20. Sólo hay que ver un partido de prebenjamines o benjamines para darse cuenta de que el deporte no está adaptado a su edad. Entonces, si ya no tiene absolutamente ninguna lógica, excepto para federaciones y campeones de benjamines, que los niños jueguen 4x4 más porteros, ¿aún por encima los ponemos a jugar en estructuras de cinco?

Ya que parece complicado que cambiemos las reglas, aunque por protestar no será, al menos mejoremos como formadores y adaptémonos a los niños, formemos y enseñemos a jugar. Si queréis formar, bajo mi punto de vista, entre otras cosas no juguéis de 5, al menos hasta cadetes y siempre y cuando dominen el resto de fundamentos del juego. Si queréis ganar, para eso vale todo ¿no?


LAS RUTINAS DE ENTRENAMIENTO EN LA BASE

Quizás una de las cosas más sencillas de implantar, más útiles y que su ausencia genera muchos problemas en el funcionamiento de los equipos son las rutinas de trabajo. Fundamentales y más comunes en rendimiento es en la base donde todavía se ve una carencia grande de éstas. 

 Me refiero a generar unos hábitos en todos los entrenamientos, ya sin entrar en el aspecto condicional, técnico o táctico (ahí la variedad me parece tambíen fundamental), si no en la organización y funcionamiento de la sesión.

Introducir en los niños una rutina en todos los entrenamientos , como por ejemplo avisar con tiempo si no pueden venir a entrenar (en muchos casos hacérselo ver a los padres), estar cambiados a la hora en la que empieza la sesión y no llegar y tener que todavía cambiarse, llegar y sentarse todos en el banquillo mientras el entrenador explica la sesión, dejar los balones quietos o en un lugar determinado y sentarse entre tarea y tarea para optimizar el tiempo de entrenamiento, recoger el material todos juntos al acabar y guardarlo perfectamente etc... ayudará de forma increible a que el trabajo se lleve a cabo ordenadamente  y sobre todo a no perder tiempo de sesión, aprovecharla perfectamente y que el equipo funcione. Al final si tenemos dos horas de entrenamiento a la semana no podemos perder 30 minutos en que los niños se sienten, lleguen tarde, peguen balonazos...
 

 

PONERSE A LA ALTURA DEL NIÑO
 

Psicológicamente está estudiado que, estando a la misma altura que el receptor se favorece la apertura del canal de comunicación.
Un porcentaje muy alto de la información que recibimos proviene del lenguaje no verbal. Si para ver al emisor del mensaje tenemos que hacer esfuerzos como mirar hacia arriba, esta comunicación se dificulta.
Aunque es algo que la mayoría hacemos/hacéis de forma innata, es fundamental adaptarnos a la altura de los niños cuando hablamos con ellos. 
Debemos de agacharnos y evitar que éstos tengan que mirar hacia arriba para atendernos, ponernos a su altura.
Normalmente cuando hablamos con el grupo tendemos a hacerlo, pero estar pendiente de esto también al hablar con ellos de forma individual mejorará nuestra comunicación con los jugadores.
Aunque estamos pensando en niños, cuando hablamos con un grupo seniors, esto también tiene su importancia, aunque se dan menos situaciones porque su altura es la misma que la nuestra. Si el equipo está sentado, no está de más agacharse y ponerse a su altura, porque también se despistan.

 



"Ir a Disfrutar"
 

En todos los cursos de entrenador que estamos dando en los últimos años, una de las cosas más importantes que resaltamos es la importancia de ir a disfrutar con los niños. 

En un entrenador de base, hay un momento o debería al menos de haberlo,  en el que de verdad se da cuenta de que los resultados no tienen absolutamente ninguna importancia y se dedica a ir a divertirse y a formar a sus jugadores. 

Si analizamos nuestro comportamiento en la dirección de partidos y entrenamientos en formación, los enfados con los árbitros y con jugadores vienen en realidad de que queremos ganar, de que vamos con la intención de entrenar nuestro equipo de "Champions" aunque nuestros "Ricardinhos" tengan ocho, diez o catorce años.

En el momento en que entendemos que nuestro primer objetivo debe de ser que los niños se diviertan y después que se formen, en el momento en que nosotros vamos a divertirnos con ellos, a formarnos con ellos, trasmitimos eso y estamos más cerca del objetivo. ¿Qué sentido tiene protestar a un árbitro si nos da lo mismo ganar que perder? Cuando realmente entendemos eso, vamos a ayudar, a echar una mano a que el partido nos sirva a todos, a "rivales", a nosotros e incluso al árbitro, que también está en formación.

Seremos mejores formadores desde el día en que vayamos a disfrutar con los niños, a reirnos cuando a los peques les pasa el balón por debajo de las piernas y se meten gol en propia, animándolos y haciéndoles ver que no pasa nada, que nos da lo mismo, que aquí estamos para divertirnos y aprender. Decirlo sin demostrarlo, no vale para nada.




NO QUITES EL BALÓN

 

A la hora de diseñar sesiones de base, debemos de seguir una serie de criterios para que ésta tenga cierta lógica.
Uno de los aspectos con los que más errores se comete es enseñarle al niño la pelota y quitársela, es algo que no me gusta.

Partimos de la opinión de que, en dos horas de entrenamiento a la semana que puede tener un benjamín, tenga el balón en los pies dos horas. 

Lógicamente no pasa nada y hasta puede ser recomendable comenzar la sesión con un juego sin balón, lo que considero que no tiene sentido es meter el balón en una tarea y después hacer un juego sin él. Al final, nos vamos alejando del juego en vez de acercarnos. 

Es una cuestión de especifidad del entrenamiento. Ir de lo más general a lo más específico, acercándonos al juego. Por lógica, un juego con balón está mucho más cerca del fútbol sala que uno sin él, luego, siempre éstos deben de ir después en la sesión. Le estamos enseñando el caramelo al niño y quitándoselo. Una vez metas la pelota, ya no se la quites.



EL DESORDEN Y LOS NIÑOS

La forma de ser de los niños, ni está hecha para estar cinco horas sentados en un pupitre, ni para estar organizados en filas y de forma rígida. 
 
Por necesidad de control, los adultos/entrenadores, tendemos a estructurar los entrenamientos de los niños, de forma que parezca todo muy ordenado y que "dominamos a nuestras fieras". 

El problema es que, de alguna manera, el orden exagerado es antipedagógico. Tener niños parados, en filas, en estructuras cerradas donde tengan que escuchar y hacer lo que les digamos, ni divierte, ni enseña a jugar. Para aprender a jugar hay que jugar. 

Huir de tareas cerradas, buscar juegos abiertos, donde decidan y piensen, donde participen todos a la vez, que sean divertidos, aunque nuestra sensación de control sea menor.

Muchos balones y todos los niños corriendo para muchos sitios, participando todos a la vez. Creo que esa es la imagen de un buen entrenamiento de base. Evidentemente, esto unido a que el entrenador esté moviéndose por el medio, metido en el entreno, transmitiendo ilusión, corrigiendo de vez en cuando y reforzando todo el rato.  



CORRECCIONES PARA TODOS

 

En nuestro trabajo diario como entrenadores, uno de los aspectos más importantes es la corrección. 

De la calidad de las correcciones que hagamos y de la capacidad que tengamos para hacérselas llegar a los jugadores y que estos nos crean, depende en gran medida el nivel de nuestras sesiones y la efectividad de nuestro entrenamiento. Una misma tarea realizada por 4 entrenadores diferentes puede incluso llegar a tene 4 objetivos distintos, uno por cada entrenador.

Ocurre gran cantidad de veces, que nuestra corrección viene motivada por un error, una mala toma de decisión o una ejecución inadecuada por parte de un jugador en concreto. En líneas generales, es muy interesante que la corrección que le hagamos a este jugador que acaba de "fallar" sea en voz alta y "para todos", al final nos estamos evitando tener que hacerla una vez para cada jugador. Evidentemente, como toda norma, existen excepciones, correcciones concretas para un jugador o situaciones puntuales que aconsejan en ciertos momentos hacerlas de manera individual.

En general, realizar las correcciones en alto y para todo el equipo, agilizará nuestros entrenos y nos permitirá dar mucha calidad a nuestras tareas.
 



 


LA DURACIÓN DE LAS TAREAS Y LOS JUEGOS

 


Analizando el trabajo con base, cuánto tiene que durar un ejercicio o un juego, habitualmente genera dudas a los formadores, normalmente tendiendo a tareas demasiado largas, en demasiadas ocasiones por carencias a la hora de dedicar tiempo al diseño de las mismas. 

Ni que decir tiene que el primer paso es sentarse el tiempo necesario, en casa, para "dibujar" la sesión y no quedarnos con la primera tarea que nos viene a la mente y utilizar media sesión con ella. Eso no tiene excusa. 

Pero, ¿qué condiciona la duración de un juego? Aquí entran muchos factores y no todos fáciles de medir. Uno evidente es la intensidad de ésta. Un juego muy intenso no puede durar diez minutos, es una locura. Con niños pasa mucho con los juegos de persecución, que se suelen alargar demasiado. Cuidado. Los juegos reducidos, de 1vs1 o de 2vs2 también exigen muchísimo a nivel condicional y debemos de cuidar la duración, sobre todo según van creciendo los niños. Podemos hacer juegos de uno contra uno en benjamines que duren diez minutos, pero debemos de ir alternando descansos activos realizando alguna acción de menos intensidad por el medio o aprovechando para cambiar las parejas por ejemplo.  

Otro condicionante importante bajo nuestro punto de vista, es lo "abierto" que sea el juego o la tarea. Los ejercicios analíticos, repetitivos y monótonos, tienen que ser mucho más cortos, e ir variando pautas continuamente, de lo contrario se convierten en un tedio. Si el niño u, ¡ojo! adulto, se aburre, disminuye su concentración, la tarea no nos vale. Aprovechar estructuras idénticas para, sobre la marcha, ir modificando pautas y complicando el ejercicio es una buena dinámica.  Por poner un ejemplo, si ponemos a los niños por parejas a dar pases y los tenemos así ocho minutos, como nos descuidemos mucho, no vuelven al siguiente entrenamiento. Podemos hacerlo, pero cada minuto y medio tenemos que ir cambiando las premisas. Una pierna, la otra, un gesto técnico, en parado, en movimiento, con o sin finta, etc... y aún así, deberíamos de convertirlo en un juego.  

Luego aparece el nivel de los jugadores, la misma tarea, el mismo juego, con un equipo de mucha calidad, aumenta su nivel de intensidad, su velocidad, con lo que debe de durar menos o complicarlo antes. De igual modo, si dificultamos, reduciendo la fluidez del juego, puede alargarse. Hablando por ejemplo de cadetes, comparemos un 3vs3 en 28x20 a toque libre con uno sólo con no dominante. El balón va a salír más fuera, va a haber menos continuidad, luego los seis de pista pueden alargar un poco su rotación.
 
Dar tiempos es muy complejo, porque depende no sólo del ejercicio sino también del nivel de los niños o, según van creciendo, del modelo del juego por ejemplo. Como referencia, creemos que prácticamente nunca en el diseño de una sesión, una tarea puede durar más de quince minutos, eso con niños ya es muchísimo. A partir de ahí, cuánto más cerradas más cortas. ¡Y conventidlas en juegos!



LA TÉCNICA Y LA TÁCTICA SEGÚN LA ETAPA FORMATIVA
 


Partiendo de la base de que el trabajo técnico y el táctico deben de ir siempre entremezclados, teniendo muy poco sentido el trabajo aislado de cualquiera de ellos como modelo fundamental del entrenamiento, no en todas las categorias ambos se pueden trabajar con la misma carga. 

En el proceso formativo del niño, respetando sus etapas evolutivas, su capacidad para percibir e interpretar el juego va a variar enormemente. 

En las primeras etapas, el niño sólo percibe su espacio próximo, "él y el balon", para poco a poco ir aumentando su capacidad. Desde este punto de vista, en iniciación debe de prevalecer el trabajo técnico, su manejo de balón, para ir poco a poco incorporando a su espacio rivales y compañeros. Así, para nosotros, lo correcto es comenzar manejando el juego 1 (desde la iniciación hasta benjamines), pasar al juego de dos( alevines e infantiles.) y el de 3 a partir de las últimas etapas de infantil y cadetes. 

Relativamente a esto, la carga técnica de trabajo será mayor en edades iniciales , observamos en la gráfica un aproximado 80/20 en benjamines, para ir equilibrándose poco a poco, llegamos a un punto de equilibrio, en una situación óptima en la edad infantil/cadete, prevaleciendo el trabajo con objetivo táctico sobre el técnicoa partir de esta etapa.

Esto no quiere decir que en tecnificación se deje de trabajar el aspecto técnico, en realidad lo que ocurre es que el objetivo de la mayoria de las tareas se centrará en el táctico, pero la técnica será necesaria siempre, y por tanto la estaremos trabajando de forma implícita de manera continuada, sin prejuicio de un trabajo específico cuando sea conveniente.

Lo más importante de todo esto es ser conscientes de que el trabajo de sistemas, de movimientos y jugadas complejas es una completa pérdida de tiempo en iniciación, donde el niño no está preparado para esto. Aquí lo fundamental es formar la base técnica , la relacion jugador-balón, para irle después ensaeñando el juego poco a poco.

Artículo "la técnica específica en el fútbol sala"

 


"¡QUE QUIERAN DEFENDER!"


Bajo nuestro punto de vista, la defensa, al igual que el ataque, se enseña a partir de fundamentos. El jugador/niño, debe de ir poco a poco comprendiendo los conceptos defensivos importantes, que son comunes a cualquier sistema.

Aún partiendo de esta base, cuanto más pequeños son los niños, le damos mucha más importancia al ataque, sin prácticamente fijarnos en la defensa.

Siempre partiendo de defensa individual, desde iniciación, aunque poco a poco le enseñemos el posicionamiento defensivo o pequeños aspectos, lo más importante es generar niños que quieran defender, es decir, que cuando no tengan la pelota se esfuercen por recuperarla, que cuando les supere un rival replieguen a máxima intensidad y que sean competitivos cuando toca defender, entiendiendo bien esta palabra.

Al final, se trata de evitar crear jugadores que no defiendan, que sólo piensen en atacar y no se esfuercen cuando toca sacrificio defensivo. A partir de aquí, aunque a nivel de conceptos trabajemos más en ataque, la defensa es algo que podemos enseñar más tarde sin problema, siempre que el jugador quiera. Defender es querer.



"DOMINADO ES SUPERADO"

 
Existe una tendencia, natural en los entrenadores, de repetir una tarea que sale muy bien y los jugadores dominan.
En general, nos produce satisfacción ver lo bien que nuestros jugadores/niños la realizan, pero ¿estamos exigiéndoles? ¿están progresando?
Si realmente queremos poner en dificultades, exigir para que tengan que solucionar problemas, lo coherente es que, una vez nuestros jugadores dominan una tarea, un gesto técnico o un fundamento del juego, les exijamos un paso más, les obliguemos a seguir progresando.
Un ejemplo simple es el control y pase. Si nuestros niños lo dominan en parado, ¿tiene sentido iniciar las tareas controlando y pasando en parado? ¿no será más lógico empezar ya por trabajarlo en movimiento o con otras dificultades, en vez de "perder" diez minutos haciendo algo que saben?

Al final, una vez manejas algo, una vez ya está asimilado, debemos de dar un paso más, porque en el momento en que dejamos de progresar comenzamos a "empeorar".
 

 
"DE QUE EL ENTRENADOR JUEGUE CON LOS NIÑOS"

 

Existe cierta controversia en torno a la conveniencia o no de que el entrenador participe en las tareas y juegue con los niños. A mí personalmente no me gusta y me parece muy desaconsejable.
Ya sin entrar en el riesgo de que alguien de ochenta quilos caiga encima de un niño de cinco años, en el momento en que el entrenador participa, deja de corregir. Es imposible estar jugando y a la vez percibiendo todo lo que pasa en la pista. Cuando estamos atacando hacia una portería, no vemos a todos los que quedan por detrás de nosotros, y no sé hasta que punto uno es capaz de estar corriendo y corrigiendo a la vez.
En cuanto las categorías van subiendo y la necesidad de corrección es mayor, me parece todavía más complicado y nunca lo haría.
Esto no quiere decir que no hagamos demostraciones con  niños pequeños, o que puntualmente, un día, nos pongamos de porteros para completar una tarea, pero debemos evitarlo.
En el momento en que nos falta un niño y nos fastidia la tarea que tenemos pensada, tenemos una buena oportunidad para progresar y, sobre la marcha modificar, manteniendo el objetivo y obligándonos a pensar. El primer día no nos saldrá bien, pero llegamos a casa, lo revisamos y anticipamos, para que la siguiente vez me salga solo.

 


 


"INVERTIR BIEN EL TIEMPO"
 
 


Exceptuando la élite, lo normal es que la mayoría de los equipos tengamos el tiempo de pista totalmente ajustado y  escaso. Lo más común es que tengas una hora de pista, antes  esté otro equipo entrenando y justo cuando acabes tengas al siguiente esperando.

En esta coyuntura y probablemente en todas, cobra gran importancia aprovechar al máximo esa hora. Una buena opción, siempre que sea factible, es tratar de adelantar el calentamiento, adaptarlo y hacerlo fuera, en la banda, para entrar ya con trabajo hecho y comenzar con una tarea ganada, completando al final 10 ó 15 minutos más de entreno efectivo.

Algo que también debemos de evitar es perder los últimos 5 minutos de pista estirando, podemos alargar el entreno hasta el final y estirar al acabar en una banda. Obviando ya el trabajo aislado sin balón, que consideramos poco aconsejable, y mucho menos en base. 

Si ya el tiempo es justo, es fundamental que lo invirtamos en el balón.

 


AYUDAR A CRECER PARA CRECER

 

Tenemos la enorme suerte de encontrarnos, en nuestro deporte y a diferencia con otros, con una gran cultura de compartir información, de apertura de nuestro trabajo a los demás para hacer crecer.

En la formación como entrenadores, además de la importancia de los cursos reglados, además de todas las lecturas que podamos acumular, además de aprender de la experiencia, aparece como fundamental el compartir nuestra información con los demás. Esa línea de mostrar lo que haces, de "dar" nuestro trabajo y ver el de los demás, es la mejor forma de crecer nosotros como formadores, pero también de ayudar a hacer crecer a otros, de mejorar el deporte, teniendo claro que s.si el deporte crece, a largo plazo todos los que estamos en él saldremos beneficiados.

En esa línea, los vínculos con colegas del nuestro u otro deporte, ir a ver entrenamientos y dejar que los demás vengan a ver los nuestros, valorar estos después entre todos, pedir "críticas" y razonar el porqué hacemos lo que hacemos, quedar para tomar cafés con la pizarra en mano, etc... son la mejor manera que tenemos para progresar, para crecer como entrenadores y acumular experiencia propia o externa, pero experiencia.

No existe mejor clase magistral que juntar un puñado de entrenadores en una sala para hablar de deporte y fútbol sala.



"DE JUGADOR A ENTRENADOR"


En un momento donde en fútbol, con el caso Zidane, del cual desconozco su formación para opinar, está de moda el tema de los jugadores que pasan a entrenadores casi de forma directa, os adjunto un extracto de una entrevista reciente en Madridsala, donde me preguntan sobre jugadores de nuestro club que entrenan en base. Dando por hecho de que puede salir bien o no, en ningún ámbito estaré de acuerdo con saltarse pasos en el proceso formativo. Jugar ayuda, a igual formación que otro sin experiencia, lógicamente el exjugador tiene ventaja. pero jugar no es entrenar. Exigir formación y la formación requiere tiempo.

"¿Contáis con algún entrenador que sea jugador del primer equipo?

Ahora mismo Jorge y Carlos entrenan en base y recientemente Mario ha empezado también con un prebenjamín, pero que sean jugadores es circunstancial. Circunstancial en el sentido de que tenemos claro que no vale ser jugador para ser entrenador si no completas tu formación -y vas dando los pasos adecuados en tu proceso formativo, sin saltos-. Evidentemente jugar ayuda, porque conoces el juego desde otra perspectiva, pero para entrenar en el club deben de trabajar como los demás técnicos, seguir nuestra línea de trabajo y formarse. Mario estudia un Técnico Deportivo y tanto Carlos como Jorge se están sacando el Técnico Deportivo en fútbol sala. Quieren aprender y por eso nos valen. Tenemos ahora mismo dos técnicos nivel 3 en el club y dos más sacándolo, un nivel 2 y siete nivel 1, además de otros cuatro que lo están cursando. Es verdad que como colectivo, como entrenadores, debemos de exigir mejorar la formación reglada que tenemos, pero como club queremos caminar a que todos nuestros técnicos estén lo mejor formados posible."
 


 


EN BASE,LOS PARTIDOS SON ENTRENAMIENTOS
 MÁS
 

Lo más importante cuando se trabaja con niños, son los niños, no el juego, las victorias o mi ego como entrenador. En formación, lo que tenemos que hacer es precisamente eso, formar, y formarlos a todos sin olvidar que son niños, como personas, deportistas y jugadores de fútbol sala, por este orden.

En base a esto, bajo nuestra filosofía, los partidos son entrenamientos más, donde el resultado no debe importar en absoluto sino dar continuidad en el trabajo semanal. Es fundamental que todos los niños participen por igual, jueguen los mismos minutos ,se sientan importantes y, sobre todo, aprendan y se diviertan.

Los objetivos, siempre bajo nuestra forma de entender la formación, deben de ser de rendimiento y no de resultado, es decir, si pierdo 10 -0 pero cumplo el objetivo marcado de que todos los controles sean de planta, el partido habrá sido perfecto.

Por otro lado, debemos como entrenadores evitar las goleadas excesivas (aunque a veces es complejo), ya que ni nuestro equipo trabaja, ni muchas veces el rival se divierte ni le sirve para nada. Complicar el partido con premisas, limitando toques, pases para hacer gol, jugar con no dominante, bajar la defensa o trabajar otros aspectos del juego son recursos de los que disponemos para no perder el tiempo en un partido goleando.

La clave es FORMAR, NO GANAR, ganar sólo es importante en rendimiento.


LOS OBJETIVOS EN BASE

 


Cuando trabajamos con niños, sobre todo a edades tempranas, es interesante que las sesiones que realicemos tengan un solo objetivo principal, aunque después aparezcan más secundarios o lógicamente más contenidos dentro de ésta.

Encadenar tareas con objetivos diversos dificulta la asimilación por parte del niño. Trabajar conducción, hablar de las premisas fundamentales para la conducción y justo después comenzar a trabajar el control y el pase con pautas diferentes, acumula demasiada información y no permite que ésta se asiente en la cabeza del jugador.

Sobre todo en iniciación, las sesiones deben de estar enfocadas a un solo objetivo, que todas las tareas tengan como objetivo principal el mismo y buscar una progresión lógica en éste. 

Según vamos avanzando en edad, el jugador está más preparado para recibir información diferente y es verdad que podemos "mezclar" más de un objetivo. En rendimiento muchas veces es complicado saber cúal es el principal, realizando sesiones donde se trabajan muchos aspectos diferentes pero, eso sí, buscando que el orden y la progresión tenga siempre sentido.

Lo importante es no generar dudas al niño, trabajar despacio y buscando una progresión en la dificultad de las tareas y organizarnos de tal forma que vayamos repartiendo nuestros objetivos y nuestros contenidos a lo largo de todas las sesiones, sin mezclarlos hasta que estén asimilados.




LA TÉCNICA SANDWICH

Desde que entré en el club, prácticamente la primera técnica psicológica que aprendí fue la del Sandwich. Se trata de una de las  más importantes en la formación y para el entrenador.  De forma general consiste en, a la hora de efectuar una corrección, introducir ésta entre dos mensajes positivos. Así, comenzaremos reforzando positivamente al jugador, para conseguir abrir el canal de comunicación y que éste esté más receptivo. A continuación efectuamos la corrección que queríamos hacer para terminar animándolo, de tal forma que tratamos que se quede con una sensación positiva de trabajo bien hecho, pero asimile la información.  Imaginaos que un niño efectúa un buen pase pero antes controla con el interior (queremos que lo haga con la planta). Una buena utilización de la técnica del Sanwich sería:
1er mensaje:"¡Bien ese pase, Pedro!" (positivo
2º mensaje: "¡Ese control con la planta!" (corrección)
3er mensaje: "¡Pero está muy bien, la siguinte va perfecta!" (ánimo)


"ESA TAREA NO NOS VALE"
 
 


Existe la tendencia normal, cuando como entrenadores estamos comenzando, a convertirnos en buscadores de recetas mágicas, en acumuladores de tareas. 
Tendemos a obsesionarnos con buscar y buscar tareas, como si éstas fuesen una forma de medirnos como entrenadores. 
Con el tiempo, es verdad que comprendemos que la tarea en sí, no tiene ninguna importancia, no vale para nada.
Dentro de esta línea, muchas veces ocurre que vemos o diseñamos una tarea que para nosotros es muy adecuada para trabajar algún aspecto del juego, pero su explicación, por complejidad requiere mucho tiempo.

¡No nos vale! Relacionada con la entrada que aparece más abajo "Invertir Bien el Tiempo", no podemos permitirnos en base explicaciones largas que tengan parados a los niños. Si no somos capaces de explicar la tarea en dos minutos o bien, de simplificarla lo suficiente para explicarla rápido, aunque luego la vayamos complicando, ésa no nos sirve.

Puede que después, una vez la entiendan, cumpla los objetivos que nos habíamos propuesto, pero no podemos "perder" ocho minutos explicando una tarea. Con el poco tiempo del que disponemos al trabajar en base, es fundamental que los niños estén entrenando la mayor cantidad posible. Esto nos obliga a buscar tareas que sean simples a la hora de explicar, que el niño entienda rápido y que pueda ponerse a ejecutar de inmediato. Una buena opción es simplificar las explicaciones, partiendo de situaciones sencillas que vayamos complicando. Si no se puede y tardan demasiado en entenderla, ésa no nos vale, debemos de buscar otra que, cumpliendo el mismo objetivo, nos sirva para no "perder" tanto tiempo.

La complejidad o vistosidad de un ejercicio no significa que seamos mejores o peores entrenadores, ni que los niños vayan a aprender más. Una tarea, o aún mejor, un juego, debe de ser divertido, atrayente, exigente, adecuado al desarrollo del niño y mucho mejor, si es simple y fácil de explicar y entender.
 


"INVERTIR BIEN EL TIEMPO"
 
 


Exceptuando la élite, lo normal es que la mayoría de los equipos tengamos el tiempo de pista totalmente ajustado y  escaso. Lo que suele suceder es que tengas una hora de pista, antes esté otro equipo entrenando y justo cuando acabas tienes al siguiente esperando.

Es importante aprovechar al máximo esa hora, siempre que sea factible una buena opción es tratar de adelantar el calentamiento, adaptarlo y hacerlo fuera, en la banda, para entrar ya con trabajo hecho y comenzar con una tarea ganada, completando al final 10 ó 15 minutos más de entreno efectivo.

Algo que también debemos de evitar es perder los últimos 5 minutos de pista estirando, podemos alargar el entreno hasta el final y estirar al acabar en una banda.

Si ya el tiempo es justo, es fundamental que lo invirtamos en el balón.
 


UN BALÓN POR JUGADOR

 

Hemos comentado en otras ocasiones, la importancia del "ratio jugadores/balón" en el entrenamiento de base. En tanto en cuanto vamos bajando de categorías y trabajando con niños más pequeños, cada vez cobra más importancia el contacto con la pelota, que de cada hora, el niño toque el balón cincuenta minutos. Diseñar tareas donde cada niño tenga una pelota es fundamental en iniciación y no tan iniciación.

El trabajo del espacio próximo, del binomio jugador-balón, requiere la necesidad de tener un balón (móvil) por niño. 

La situación de cada equipo, el entorno y el club en el que trabajamos condiciona muchas veces el material del que disponemos. Como entrenadores, exigir un balón por jugador es fundamental para dar calidad al diseño de tareas, en cualquier categoría, más cuanto más pequeños.

Somos conscientes de que no siempre es posible, a veces el club  no puede comprarlo y muchas veces nosotros no podemos asumir esos costes. Pero ahí debemos de ser originales y buscar alternativas. Se puede trabajar con cualquier tipo de pelota,para perfeccionar el manejo de balón no hace falta tener un balón de fútbol sala perfecto por niño. Con balones diferentes y diseñando tareas donde vayan cambiando de móvil y todos pasen por el de fútbol sala ganaremos mucha calidad con respecto a tener sólo los "oficiales". Recopilar en casa, buscar por el desván o en el colegio para acumular pelotas es una buena opción.  Otra alternativa barata es gastarse 4 ó 5 euros en pelotas de tenis o pequeñas de espuma. Nos servirán perfectamente en el diseño de tareas y ganaremos calidad.
 



 


"MANEJAR EL VOCABULARIO Y LAS FORMAS"
 
 


Seguimos siempre insistiendo en tener presente que estamos, en base, trabajando en todo momento con niños y no con adultos en pequeño. 

Después de divertirse, el primer objetivo que debemos de lograr en iniciación es la formación en valores, la formación como personas,para a continuación formar deportistas y por último formar jugadores de fútbol sala.

En esta línea, algo muchas veces complicado y mucho más importante de lo que pensamos, es manejar nuestro vocabulario, ser ejemplares en ese aspecto, evitando en todo momento utilizar palabras malsonantes, ya que somos modelo de comportamiento de los niños.

 En los pabellones y campos donde se practica deporte de élite se escucha de todo, no son precisamente los mejores ejemplos para los niños. Debemos de ser coherentes en todo momento, formar a partir de la educación y tener claro que nosotros nunca podemos perder la calma, olvidar las formas, hablar mal delante de los chicos o chicas ni permitir que ellos lo hagan, debemos de ser exigentes con nosotros mismos. No por gritar más a los niños ni decir más improperios uno es mejor entrenador. Esto es extensible a todos los momentos de la temporada, en entrenamientos con nuestros jugadores, fuera de ellos, hablando con los padres de los niños y también en partidos, con evidentemente rivales ¡también son niños! y lógicamente también con los arbitros.

Convertir los pabellones y campos en lugares con un buen clima de trabajo,respeto, aprendizaje y diversión empieza por manejar detalles como estos, con nuestros jugadores, rivales, padres y arbitros.

 

"APRENDER JUGANDO"
 



Se escucha mucho que los niños tiene que aprender jugando, que la enseñanza se debe de basar en juegos para que sea llamativa y motivante. Muchas veces los entrenadores, en nuestro afán por diseñar tareas que den con el clavo de lo que queremos entrenar, nos olvidamos de esto, y tenemos a los niños realizando ejercicios toda la sesión, pero éstos no juegan lo suficiente.

Por experiencia, debemos de tratar que la mayoría de las tareas que realizamos en formación sean, en el fondo, juegos. De esta forma añadimos una connotación competitiva, divertida y atrayente para el niño. Conseguiremos evitar que se aburra, trahajará lo que queremos que trabaje y encima querrá volver al día siguiente a entrenar. Divertirse es el primer objetivo siempre.

El fútbol sala es un juego y la mejor forma de aprender a jugar es jugando.

"Animar a todos aquellos entrenadores de base que preparáis vuestros entrenamientos con múltiples tareas... Por favor no os olvidéis dejugar." Jesús Candelas
 
 

 

 

 

"CONFIANZA PARA COMUNICAR"

 

Hemos diseñado la sesión de entrenamiento, todo está preparado para que por la tarde nos salga el entrenamiento que deseamos y, al mediodía, nos llama uno de nuestros niños que le duele mucho el golpe que se dio ayer en el entrenamiento…¿Qué golpe? No teníamos ni idea de lo que había pasado y ahora tenemos que cambiar todo el trabajo y, lo que es peor, no hemos podido preocuparnos por el estado físico del niño hasta el día siguiente.

Es muy importante educar a los niños/jugadores para que hablen, para que nos comuniquen todo lo que le pasa en los entrenamientos y fuera de ellos, que exista esa confianza para estar informados, de modo que podremos prever situaciones que se pueden dar y encontrar sentido a las cosas que pasan en los entrenamientos. De saber del golpe de nuestro jugador hubiésemos diseñado una sesión adaptada a que “Pedrito” pudiese o no entrenar.

El caso de las lesiones entrenando de las que nos enteramos al día siguiente es muy común, pero también lo son situaciones en las que los jugadores bajan notablemente su rendimiento y resulta que están pasando por un momento  personal complicada. Debemos hacerles ver que tienen que contar esas cosas porque, en su defecto,  el primer pensamiento del míster casi siempre pasa porque no está esforzándose entrenando o su actitud no es la correcta.

Otro caso que se suele dar son los jugadores que aguantan dolores o pequeñas molestias hasta que rompen, o su rendimiento baja muchísimo sin que nos enteremos.

En resumen, fomentar la comunicación con el jugador y exigirle que nos cuente lo que le pasa, educándolos para ello, también forma parte de la educación deportiva y de la formación integral.



"LA COHERENCIA COMO ARMA"

 


En nuestra labor de entrenadores y directores de grupo aparecen, de manera habitual, muchas piedras en el camino, problemas internos, dificultades dentro del colectivo que dificultan el trabajo.

Solucionarlas es importante, pero preverlas lo es más aún. Un porcentaje muy alto de las desavenencias que generamos nosotros vienen por falta de coherencia en nuestro discurso y en nuestras acciones. Predicamos una cosa y hacemos otra, tratamos un caso de una forma y otro similar de otra, un día decimos "digo" y otro "diego"...Al final, el jugador percibe esto y tu discurso pierde credibilidad, llega un momento que no te creen y ahí estás muerto.

Ser coherentes es fácil de decir e increíblemente difícil de llevar a cabo. Es clave medir nuestro discurso, tener mucho cuidado con qué decimos y cómo lo decimos, de forma que no tengamos que ser presos de esas palabras durante toda la temporada. Del mismo modo, como tratemos los casos excepcionales, los castigos, los premios, debemos manejarlo sabiendo que nos va a pasar con otro jugador, en otro momento y otra situación, en la que es posible que no nos interese actuar de ese modo y estaremos obligados a hacerlo.

 

 



LA SIMPLICIDAD DEL JUEGO

 

 

Según voy, creo, conociendo más el juego, al final me voy haciendo más consciente de que, en la mayoría de los casos, los errores ofensivos no vienen de aspectos de táctica colectiva si no de fundamentos individuales. Cuando trabajamos en formación y también en rendimiento debido a las carencias existentes, debemos, bajo mi punto de vista, centrar un porcentaje altísimo de nuestras correcciones en éstos.

Al final el fútbol sala en ataque no es más que ocupar el espacio con criterio, fintar bien para recibir bien posicionado, orientar correctamente el cuerpo para percibir lo que ocurre en él, controlar y conducir con la pierna que corresponde, manejar situaciones de 1x1, pasar bien el balón y finalizar de forma eficaz. Así de simple y así de complejo. ¡Y en defensa pasa lo mismo!

El problema radica en que, ¿cuántas veces de verdad corregimos todo esto? ¿Centramos nuestros entrenamientos en enseñar el juego, o realmente premiamos al que marca diferencias, aunque haga todo con una sola pierna y tome continuamente decisiones erróneas por muy eficaces que resulten?

Generando jugadores que manejen los fundamentos del juego y que entiendan este, el sistema acaba siendo secundario, ya que simplemente con indicarles “a qué jugamos” serán capaces de llevarlo a cabo, con nosotros o con cualquier otro entrenador.

 


 

LA DETECCIÓN DEL TALENTO EN FÚTBOL SALA

(Sergio Gonzalo)

 

Sergio nos aporta un nuevo artículo para la web, "La detección del talento en fútbol sala". En él, muestra los diferentes aspectos que debemos evaluar a la hora de valorar la posible evolución de un jugador de temprana edad, detectar el potencial del niño.




 

 


LA GENERACIÓN DE ENERGÍA POSITIVA

 

(Sergio Gonzalo)

 

En este segundo artículo que comparte Sergio con nosotros, nos habla sobre lo importante de generar "energía positiva" en el trabajo diario de nuestros equipos y cómo conseguirlo.


Relacionados: Ver en esta misma sección, "ENTRENAR EN POSITIVO"
 
 



LA INTENSIDAD EN EL JUEGO

(Sergio Gonzalo)

 

En este artículo, Sergio analiza la tan nombrada intensidad, ¿Qué es? ¿Cómo se trabaja? 
De forma breve y concisa plantea diferentes puntos de vista sobre este aspecto tan determinante y subjetivo del juego.

(Descargar para ver de forma óptima)
 


"ENTRENADOR, PRIMERO EN LLEGAR "

Dentro de la importancia que tiene el orden y las rutinas a la hora de entrenar a diarío, la puntualidad es algo fundamental en esto. Conseguir crear el hábito de que los jugadores lleguen con tiempo y estén cambiados y en disposición de entrenar a la hora marcada, es clave para aprovechar al máximo las pocas horas de las que solemos disponer para trabajar.

Además de insistir en ello, manejar castigos y sobre todo refuerzos para generar esta responsabilidad en el jugador, el entrenador debe predicar con el ejemplo.

Llegar con bastante tiempo a la sesión, ser el primero a ser posible, que los jugadores te vean cuando llegan, verlos llegar, con quien llegan, con que caras, con quien vienen, charlar con ellos, preguntarles por sus cosas, sus estudios, su trabajo, etc...al final te permite tener ese rato para acercarte a ellos y ser un buen ejemplo de puntualidad.

Ese tiempo antes de las sesiones, además de ayudarte a poder exigir comenzar a la hora, aporta al entrenador mucha información importante sobre el grupo, los jugadores y como se encuentra cada uno.
 


"APRENDER A APRENDER"

Cuando empezamos a entrenar y vamos a congresos, clinics o simplemente a ver otros entrenamientos, la tendencia es "buscar recetas", tareas mágicas que harán que nuestro equipo juegue como el del entrenador que estamos viendo.

Con el tiempo, nos damos cuenta que esas recetas no existen, que la misma tarea hecha por un entrenador no tiene nada que ver con la que hace otro, que lo que dá calidad a la tarea son las correcciones, la personalidad del entrenador y, sobre todo, los jugadores.

Debemos de aprender a aprender, focalizar nuestra atención en las correcciones y las premisas y no en el ejercicio en sí. El detalle importante que se puede sacar de las tareas que vemos no es la tarea en sí, si no las pautas que hacen que la tarea cumpla ese objetivo, que podemos aplicar en esa estructura o en otra y las correcciones que el entrenador realice.

Después, nos toca sentarnos, bolígrafo y papel, y diseñar las tareas adaptadas a las necesidades de nuestro equipo.
 
 

 
 





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